El presidente Trump se desdice y vuelve a culpar a “ambos bandos” de la violencia en Virginia

ESTADOS UNIDOS

 

La rectificación duró poco más de 24 horas. Donald Trump compareció este martes ante la prensa en Nueva York y recuperó su postura equidistante entre los movimientos supremacistas blancos y las protestas antirracistas. Trump recalcó que los disturbios del pasado sábado en Charlottesville (Virginia), a raíz de una marcha de grupos de ultraderecha (con neonazis y Ku Klux Klan incluidos), “fueron culpa de ambos bandos”. “Había gente mala en un lado y también muy violenta en el otro”, insistió. En la misma línea, aseguró que “había gente muy buena en ambos lados”.

Un alud de críticas habían caído sobre Trump a raíz de su tibia respuesta del sábado, cuando condenó la violencia “de muchas partes”. El lunes corrigió sus palabras y rechazó a los grupos extremistas explícitamente. Pero, fiel a su carácter voluble e imprevisible, este martes provocó otro incendio. Lo hizo en el vestíbulo de la Torre Trump, durante un encuentro muy bronco con los medios de comunicación, a los que acusó de nuevo de mentir.

El presidente insistió en que en el “bando” de las marchas supremacistas había buena gente y defendió el derecho de estos a manifestarse contra la retirada de los símbolos de la América confederada, que para muchos es un homenaje esclavista que eliminar y, para otros, un pedazo de historia del que no avergonzarse. El viernes por la noche, grupos de ultraderecha se manifestaron con antorchas para protestar por la retirada de una estatua de Robert E. Lee, general del Ejército Confederado durante la Guerra Civil.

“George Washington era dueños de esclavos, ¿vamos a retirar sus estatuas?”, preguntó Trump retóricamente a los periodistas allí presentes. “Entonces quitamos la de Jefferson a la semana siguiente”, continuó.

“Fue un momento horrible para nuestro país, pero hay dos lados en esta historia”, no paraba de repetir el presidente. Una mujer de 32 años murió y otras 19 personas resultaron heridas al ser embestidas por un vehículo el sábado en Charlottesville, en medio de las protestas. El auto iba conducido por un joven de simpatías neonazis, supuestamente participarte en esas marchas del fin de semana. Antes del atropello, que la policía consideró intencionado, el enfrentamiento entre los supremacistas y la contramanifestación antirracista había derivado en fuertes disturbios.

Durante su comparecencia, este martes, Trump justificó sus palabras de aquella tarde, cuando no mencionó a los racistas, los neonazis o el KKK y simplemente culpó de lo sucedido a la violencia y el odio de “muchas partes”. Justificó que no quería hacer una declaración apresurada sin tener toda la información.

La equidistancia de Trump, su incomodidad en la condena, se explica en buena parte por el apoyo que grupos de ultraderecha, fascinados por su vertiente nacionalista, le han brindado desde su campaña electoral. Muchos de estos activistas se enmarcan en la llamada alt right (o derecha alternativa), una forma de referirse a la extrema derecha. Trump acuñó otro concepto: “¿Y qué hay de la alt-left (izquierda alternativa)?”, espetó. También defendió a su controvertido jefe de estrategia, Steve Bannon, de extrema derecha, diciendo: “Me gusta Bannon. Es mi amigo, es un buen hombre, no es racista”.

Las críticas a Trump no han cesado. La Federación Estadounidense del Trabajo (AFL-CIO), la mayor central obrera de Estados Unidos, anunció que abandona el consejo de empresarios creado por Donald Trump como gesto de repulsa hacia la ambigua respuesta del presidente al asesinato de la manifestante antifascista Heather Heyer por un presunto neonazi y supremacista blanco. “No puedo sentarme en un consejo para un presidente que tolera el fascismo y el terrorismo doméstico. Los comentarios formulados por el presidente han borrado sus forzados comentarios de ayer contra los neonazis y el Ku Klux Klan”, ha afirmadoa través de un comunicado el presidente de la AFL-CIO, Richard L. Trumka. Los titulares de Merck, Intel y Under Armour también renunciaron este martes a un panel asesor de la Casa Blanca. Un cuarto asesor, el presidente de Alliance for American Manufacturing, anunció más tarde su renuncia a través de Twitter.

La postura de Trump no diverge esta vez solo de los pesos pesados del Partido Republicano, sino también de buena parte de los hombres fuertes de sus Administración. El fiscal general Jeff Sessions, y el consejero de Seguridad Nacional, H. R. McMaster, han calificado lo sucedido de “terrorismo” local.

Deja un comentario